martes, 27 de agosto de 2013

El Jardín de la Oca



Hace poco charlaba con una amiga acerca de  libros... en concreto de la necesidad de encontrar "un" libro para cada momento. En ocasiones necesito leer lo que hemos dado en llamar un caramelito. Un caramelito es para mí uno de esos libros que te deja buen sabor de boca, que te deja una sonrisa en la cara con cada página, que te emociona y te alegra a partes iguales, que no es un drama que te invita a cortarte las venas... es uno de esos libros que terminas de leer y crees haber realizado un viaje. Eso es para mí un caramelito de libro. Fácil, digerible, precioso y que deja huella.

Pues bien, este verano he tenido la suerte de encontrar uno de esos dulces deliciosos... Habitualmente me inclino por un tipo de novela con intrincados más psicológicos, con relaciones interpersonales complejas en donde la trama principal sean las personas, las familias... vamos, deformación profesional.

En esta ocasión tenía ante mí uno de esos libros y de pronto me fijé en otro; sería uno de los que yo suelo calificar "libros de mi chico". Estos libros tienen bastante de conspiración y conspiranoia, alquimia, simbología... de pronto me fijé en uno de "sus libros": El Jardín de la Oca. Me dije: "¿Por qué no? Voy a ver..."

Pues bien, hace casi diez días que lo terminé y no he podido empezar a leer otro, tan bueno ha sido el sabor de boca que me dejó.

El Jardín de la Oca narra la historia de varios personajes cuyas vidas se cruzan cono se cruzan las vidas de todos nosotros en el camino de la vida, en este caso Camino de Santiago. Está ambientada en 1250 y es capaz de que saborees una comida medieval a la vez que te curas de una dolencia extraña mientras observas con detenimiento la construcción de la Catedral de León... Es un viaje en el tiempo y es un viaje hacia dentro. Es una  reconciliación con mi naturaleza pagana y una conexión con mis orígenes montañeses. Es un tomar conciencia de la esencia femenina de la naturaleza, de lo sencillo del amor y de lo ancestral del Camino de las Estrellas, es... un verdadero caramelito.

Como siempre es esta tan solo una opinión personal, mediada por unos gustos y un bagaje concretos. No puedo garantizaros que os mueva lo mismo que a mi pero puedo invitaros a probar... Un dulce para finiquitar el mes de agosto.

Nos encontraremos en el camino.
Si tenemos que encontrarnos.




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